El Papa León 14 pide diálogo Rusia y Ucrania para fin guerra
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa León 14 hizo el domingo un llamamiento a los responsables de la guerra que se está librando en Ucrania para que muestren «una mayor disposición al diálogo y impulsen nuevas iniciativas concretas en favor de la paz».
En su mensaje luego del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Papa recordó una operación extraordinaria que, tras los esfuerzos diplomáticos, permitió esta semana la evacuación de cientos de civiles de la localidad ucraniana de Oleshky, ocupada por Rusia, en el marco de un inusual alto el fuego humanitario.
«En los últimos días se ha llevado a cabo una operación humanitaria para ayudar a la población civil de la ciudad de Oleshky», afirmó, y añadió: «Espero que la cooperación entre las partes, que ha hecho posible este necesario gesto de humanidad, fomente una mayor disposición al diálogo y dé lugar a nuevas iniciativas concretas en favor de la paz.
Y encomendó a la Virgen María, «Reina de la Paz y Reina de Todos los Santos, a todos aquellos que, en todo el mundo, sufren a causa de la guerra».
Alto el fuego humanitario
La extraordinaria operación humanitaria fue precedida de esfuerzos diplomáticos en los que participaron el Papa y la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump. La primera dama estadounidense ayudó a negociar el acuerdo, mientras que León XIV apeló personalmente al líder ruso para que permitiera la ayuda humanitaria y las evacuaciones de civiles.
Además de las evacuaciones, también se entregaron alimentos, agua potable y suministros médicos, que se necesitaban desesperadamente, a los residentes que permanecían en Oleshky.
El número exacto de personas evacuadas no se ha revelado por razones de seguridad, aunque Melania Trump indicó que podrían haber sido evacuadas más de 750 personas.
El Papa habla de la santidad
En su reflexión del Ángelus en la Solemnidad de Todos los Santos, el Papa León XIV destacó la santidad como «una vocación universal» que nos compromete a «construir la paz».
«Celebramos a todos los santos: a aquellos que la Iglesia ha reconocido como tales y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce», expresó el Papa León XIV en su meditación previa al rezo del Ángelus de este domingo, 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos.
«La solemnidad de Todos los Santos, que hoy celebramos, nos invita a probar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor Jesús, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo», dijo el Papa.
Meditando sobre la liturgia de la Palabra de este día, que describe esta fiesta como una «muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas» (Ap 7, 9), recordó que se celebra a los santos reconocidos por la Iglesia «y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce».
Las bienaventuranzas
«Como nos recuerda el Evangelio de hoy (Mt 5, 1-12), se trata de pobres de espíritu, pero ricos en el amor de Dios. Tienen rostros surcados por las lágrimas, pero consolados en la oración. Son mansos frente a la violencia y recompensados por el Padre; hambrientos de justicia y saciados en lo más profundo de su conciencia; dispuestos al perdón y abrazados por la misericordia; desarmados en el corazón, pero protegidos por Dios; constructores de paz, a quienes Dios llama por su nombre; perseguidos y ofendidos, pero fuertes en la fe y en la caridad», así los describió León XIV en su reflexión.
Ante la certeza de lo imposible que resultaría contar «la multitud de estos hermanos y hermanas» que alcanzaron la vida de santidad, el Pontífice reconoció que «la santidad, de hecho, no se puede reducir a ningún cálculo, porque así es el bien que todos los santos han difundido a su alrededor en el mundo».
Los santos, ¿qué hicieron?
«Al contemplarlos con admiración, nos preguntamos: estas personas, con la gracia de Dios, ¿qué hicieron? Esencialmente, gestos y decisiones de amor que superan los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal, que a veces parece prevalecer», señaló el Papa.
Refiriéndose a los santos y santas, los definió como «el signo más hermoso y más fuerte del Reino de Dios que viene; es más —como enseña Jesús—, que ya está entre nosotros (cf. Lc 17, 20-21)».
Del mismo modo, consideró que «la santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos».
Dios ve el bien
El Papa reiteró que el mensaje de esperanza en la fiesta de Todos los Santos es que «Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso».
Antes de rezar el Ángelus desde el balcón del Palacio Apostólico, pidió a la Virgen María que «acompañe nuestros pasos en el camino de la santidad, para que no nos cansemos de construir la paz, tanto en los hechos más importantes como en los más sencillos de la vida cotidiana».


