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Los periodistas y la violencia

Foto Perfecto MartínezPor Perfecto Martínez

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo, José Amable Durán Tineo, pedía ayer a los periodistas "desarmar los ánimos que promueven no una cultura de paz, sino de violencia" y que la comunicación no obedezca a intereses particulares, "sino a la verdad y a la justicia".

El alto incumbente católico criticó que se viva en un mundo polarizado, violento, indiferente al sufrimiento y donde todo el mundo es periodista. Sin dejar de reconocer la crudeza de lo planteado por Durán Tineo, tengo que decir que la cultura de violencia no la generan y menos podrán superarla los periodistas.

No será posible puesto que ella forma parte de una permisiva industria patrocinada, alimentada y promovida por el sistema mismo. Se nos inculca la violencia temprano por vía de las grandes maquinarias de comunicación y cultura de masas, que, alimentadas por productoras de contenidos para el cine, la televisión en sus diferentes modalidades, las redes sociales y demás, invade nuestros hogares y espacios, al punto de provocarnos simpatía y aceptación de la misma. En definitiva, los periodistas tienen poco que hacer ante una poderosa industria que cumple funciones múltiples en el ser humano y la sociedad.

¿Es el perro o la pulga?

La representante de las Naciones Unidas en República Dominicana, Inka Mattila, formuló ayer la advertencia de que, a menos que no haya "un cambio drástico" en el consumo de plástico, para el 2050 en los océanos habrá más desechos de ese material que peces.

En consecuencia, llamó a la población a tener consciencia del problema expuesto. A pesar de que lo planteado es de suma preocupación para la humanidad, entiendo que el enfoque es inapropiado en tanto evade tocar la verdadera raíz del problema.

Los ríos, mares, lagos y océanos son hoy reservorios de grandes cargas de contaminantes plásticos, pero es incorrecto cargar la exclusiva responsabilidad a los consumidores, mientras se ignora o exonera de culpa a las grandes y poderosas compañías de fabricantes.

Si el propósito es salvar los océanos y con ellos al planeta, lo urgente sería cortar el mal de raíz sustituyendo la producción y uso masivo del plástico, en vez de insistir en campañas de conciencia ciudadana que no han servido de nada. Continuar por ese bajadero, es igual a que reprochemos al perro por llenarnos la casa de pulgas, mientras no hacemos nada por acabar con el insecto.

Urge una ley de publicidad gubernamental

Buenos días. Ayer sugeríamos la necesidad de regular a través de una ley la inversión que hacen los gobiernos e instituciones del Estado en Publicidad y propaganda. En ese contexto formulamos nuestro criterio de que la legislación debe consignar topes específicos en los montos anuales a invertir, entre otras prioridades.

Pero, además, la regulación a que aspiramos debe crear mecanismos de supervisión y control, a los fines de evitar que la inversión oficial en publicidad derive en una práctica políticamente ventajosa para los que ejercen el poder, ni para se convierta en un mero instrumento de promoción de funcionarios o el gobierno en sentido general.

Es razonable que las autoridades promuevan sus ejecutorias, pero no puede seguir siendo bajo la óptica de intereses y motivaciones personales o políticas. De ahí lo urgente de la existencia de un referente legal que ampare esta materia en el país. Volveremos...