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Los problemas haitianos

Foto Editorial El QuisqueyanoEl asesinato del Presidente Jovenel Moïse, de Haití, desató la peor crisis política, social y económica en la nación más pobre del mundo.

La más pobre para los más pobres, pero un manjar para una pequeña población de industriales, empresarios y comerciantes, siendo parte de ella más poderosa que lo poco que queda de gobierno.

Es una nación donde hay muchos delincuentes comunes y también de los que en nuestro país se conoce con el sobrenombre de cuello blanco.

La peor delincuencia, la que mató al Presidente Jovenel Moïse, controla muchos negocios en Haití, incluyendo la venta de armas de fuego.

Mataron al Presidente, porque éste estaba trabajando para poner orden, pero como lo que les produce beneficios económicos a los vándalos es el desorden, hoy el país paga las consecuencias.

Pero hay que decir que no son todos los haitianos los que están causando problemas en Haití. La mayoría de ellos quiere tranquilidad. El problema está en que parte de la delincuencia es un brazo derecho de sectores poderosamente económicos.

El caos es productor de dinero. ¡Y es eso lo que están haciendo los vándalos! No se debe generalizar el mal en contra de todos los haitianos que llegan a República Dominicana. La mayoría de ellos viene en busca de trabajo para ganar el sustento de cada de familia.

El problema mayor es que la comunidad internacional, responsable de parte de la crisis haitiana, no quiere ayudar a la solución de sus principales males. Sigue forzando a la República Dominicana, para que sea la que juegue su papel a favor de la solución de sus males.

Pero debemos decir que no se observa una acción clara de parte de nuestro gobierno. Se observa debilidad en los mandos militares responsables de vigilar nuestra frontera.

No es que nuestros soldados son débiles, sino que ellos actúan de acuerdo a las órdenes del Supremo de Gobierno.

Ya debió haberse organizado una Unidad Élite capaz de rescatar a los secuestrados dominicanos en Haití y traer al país, para ser juzgados, a los criminales haitianos. ¡Y ser encerrados en cárceles dominicanas!

Ningún país del mundo debería ser controlado por la delincuencia, pero Haití lo está. Hasta el momento, el único control que se observa en el vecino país, está en el Palacio Nacional. El restante territorio, es los delincuentes.

Los haitianos trabajadores y honestos no pueden vivir con tranquilidad. Los dominicanos debemos estar preparados para responder a cualquier tipo de agresión en nuestro territorio, pero las autoridades deben estar claras de cuál es su papel.

¡Seguiremos esperando!