Venezuela y República Dominicana

Venezuela, el país más conflictivo de América Latina, acaba de realizar unas elecciones nacionales muy cuestionadas, pero al mismo tiempo deben servir de punta de partida observando el futuro.

Se critica que el Presidente Nicolás Maduro ganó con el porcentaje más bajo de la historia política de ese país.

De los más de 20 millones de personas que tenía derecho al voto, sólo algo más de siete millones lo hizo, lo que le permitió al Presidente Maduro ganar la reelección con cinco millones 800 mil sufragios.

Su más cercano competidor obtuvo un millón 800 mil votos, debido a que los principales candidatos de la oposición no participaron en el certamen electoral.

foto Logo EQ EditorialEl problema fue que los principales opositores cifraron sus esperanzas en que el Presidente Maduro, sería derrocado a través de un golpe de Estado auspiciado por organismos internacionales, con el apoyo de sectores que montados en la corrupción de los gobiernos tradicionales, poseen las riquezas de la mayoría de los venezolanos, porque fueron frutos del saqueo petrolero u otros bienes públicos.

Esa oposición se pasó seis años haciendo protestas callejeras, motivando un golpe de Estado, y se olvidó de trabajar en la concientización del pueblo para el ejercicio del voto democrático.

¡Pero no todos perdieron! Henri Falcón, el candidato que enfrentó a Maduro, con sus casi dos millones de votos, debe aprovechar para hacerle una política de críticas constructivas al gobierno y avanzar en los comicios para elegir gobernadores o autoridades municipales.

Pero tampoco debe ignorarse el poder extranjero. Éste seguirá su lucha por derrocar al gobierno. Maduro, que no es dado a "abrir la puerta del diálogo sincero", debe cambiar sus estrategias.

Su líder, el fallecido coronel Hugo Chávez, dirigió el país como uno de los gobernantes más populares, porque era un gran estratega. ¡Sabía el soplo de la brisa!

¡Maduro ya ganó las elecciones! En lo adelante debe facilitar la participación de la oposición en los diferentes gobiernos de la nación: El Ejecutivo, las Gobernaciones y los Ayuntamientos.

¡Debe aprender del estilo dominicano! Los Presidentes de la República Dominicana, cuando tienen posiciones no compartidas por la mayoría, saben cómo moverse.

En la República Dominicana, cuando el Presidente Danilo Medina buscó la reelección, hubo una votación masiva, otorgándole al actual gobernante más del 61 por ciento de los sufragios. Aquí la mayoría de electores ejerció su derecho. ¡Y deberá seguirlo haciendo, porque eso fortalece la democracia!

Si los seguidores del Presidente Medina logran nuevamente su repostulación, les corresponde a la mayoría expresada en las urnas, decidir si lo mantiene en el poder o lo quita.

Eso no ocurrió en Venezuela, porque la mayoría de la oposición no trabajó para quitar al Presidente Maduro por la vía democrática.

Podemos decir que la oposición tenía los votos suficientes para ganar, pero como no trabajó para identificar el sufragio, sector por sector, prefirió no participar en los comicios.

Es por esa razón que el presidente Maduro debe cambiar radicalmente su posición, con seis años a su favor, para que esa nación se encamine por el sendero de la paz y eso le permitirá desarrollar su gobierno con la participación de la mayoría.

Si no lo hace, su futuro político terminará mal. En la República Dominicana se aplica la política de gobierno compartido. Esa es la razón que personas de la oposición política van a cargos públicos. Joaquín Balaguer permitió que el licenciado José Ramón Fadul dirigiera la Cámara de Diputados, sin el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) tener mayoría de legisladores.

En la actualidad, el ministro de Agricultura, Osmar Benítez, es un miembro de la sociedad civil, como otros, como es el caso de Isidoro Santana. El presidente del Senado es de la tendencia del Presidente Medina y el de la Cámara de Diputados es leonelista. En el Gobierno Central hay funcionarios vinculados al Partido Revolucionario Moderno, están los perredeístas y también hay izquierdistas.

¡Es un buen ejemplo!