¡No a la narración deportiva provocativa!

foto Logo EQ EditorialEl béisbol, sea profesional o de las demás categorías, es un gran entretenimiento para la mayoría de ciudadanos, en República Dominicana o cualquier país del mundo donde se juega éste, por lo que los narradores deben guardarles el debido respeto, sean o no simpatizantes de un determinado equipo.

Y, en caso de la República Dominicana, la situación es peor, porque cada conjunto tiene una cadena exclusiva para la transmisión de los juegos que se desarrollan en sus estadios.

Por suerte, ese problema sólo se evidencia en la narración del equipo Tígres del Licey, donde hay por lo menos un narrador, que cuando entra a la cabina de transmisión, se olvida que sus comentarios son escuchados por diferentes países, donde suponemos se les hacen muchas críticas.

Y, en el caso de la fanaticada dominicana, especialmente la no liceísta, siente repugnancia por la forma de narración agresiva que tiene el equipo del Licey.

En la Cadena Azul, de los Tígres, siempre estaban narradores y comentaristas haciendo su trabajo con mucho respeto a los fanáticos de los demás equipos de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional, pero ahora hay entre ellos que provocan gana de vomitar.

El béisbol es un entretenimiento para la mayoría de dominicanos y por lo tanto se les debe respetar. Los equipos deben contratar a profesionales del entretenimiento, no a provocadores. ¡El Licey debe corregirse!

Y debe corregirse, porque los demás conjuntos, como son el nuevo campeón, Águilas Cibaeñas, Leones del Escogido, Estrellas Orientales, Gigantes del Cibao y Toros del Este, tienen a excelentes narradores, que animan, cuando hay buenas jugadas de parte de cualquiera de los conjuntos, lo que satisface a los fanáticos.

Los aguiluchos no sienten el deseo de ver y escuchar las transmisiones de los Tígres del Licey, porque se narra parte del jugo de una manera irrespetuosa.

De seguir esa forma, es necesario que las transmisiones vuelvan a ser de manera independientes, como era antes, que cada equipo narraba su juego. ¡Eso evitaría que los demás fanáticos tengan que escuchar o ver jugar a su equipo a través de la radio o la televisión, con un narrador que pierde su condición de profesional del micrófono, para provocar desavenencias innecesarias.

¡No debe contratarse a un narrador que actúa más como un gran provocador, sino para los fines que los fanáticos pagan su dinero, que es para escuchar las incidencias del juego, si no pueden ir al Estadio.

Los fanáticos ya comenzaron a exigirle al equipo de las Águilas Cibaeñas, que vuelva a contratar su propio equipo de narradores, para todos los partidos que participe, que si no es el más profesional, está entre los dos primeros, para tratar de evitar escuchar una desagradable narración liceísta. ¡Las Águilas están en el deber de defender a sus fanáticos!

Es lamentable que muchos fanáticos, cuando su equipo aguilucho va a jugar con el Licey, ya prefieren leer los resultados a través de los periódicos digitales y medios escritos, para no sentirse ofendidos.

Consideramos que el Licey está perdiendo con ese tipo de narración. Se trata de un problema que la LIDOM debe tratar de corregir conjuntamente con el Licey, aunque lo más conveniente para los fanáticos de los demás equipos, es que las transmisiones no sigan en cadenas controladas por el conjunto donde corresponda el juego, sino que cada quien narre para lo suyo.